Fisioterapia · MD Onco-femme
Fisioterapia tras el cáncer de mama en Oviedo
Fisioterapia oncológica en Oviedo tras la mastectomía: recuperar movilidad del brazo y el hombro y prevenir el linfedema. Programa MD Onco-femme.
En resumen
Tras una cirugía de cáncer de mama pueden aparecer dolor, tirantez, cordones axilares o limitación de movilidad del brazo y el hombro, además del riesgo de linfedema. La fisioterapia oncológica ayuda a recuperar movilidad, fuerza y funcionalidad y a prevenir complicaciones. En Policlínica Mater Dei (Oviedo) forma parte del programa MD Onco-femme, en coordinación con tu equipo médico.
Fisioterapia en Mater DeiIndicaciones
¿Para quién está indicado?
- Limitación de movilidad del hombro tras mastectomía o linfadenectomía
- Dolor o tirantez en la zona de la cicatriz
- Cordones axilares
- Prevención y tratamiento del linfedema
- Recuperación de la fuerza y la funcionalidad
Siempre tras una valoración individual: cada caso es distinto.
Recuperar el brazo y la confianza
Después de una cirugía de mama, mover el brazo puede dar miedo o doler. La fisioterapia oncológica guía esa recuperación con ejercicios progresivos y seguros, trabaja la cicatriz y enseña a cuidar el brazo para reducir el riesgo de linfedema.
¿Cuándo se puede empezar la fisioterapia tras la cirugía?
El momento lo marcan el tipo de cirugía y las indicaciones de tu cirujano o tu equipo oncológico. Una tumorectomía, una mastectomía, una reconstrucción o una extirpación de ganglios no se recuperan igual, ni tampoco si hay drenajes, puntos o radioterapia en curso.
Como orientación general, la fisioterapia empieza de forma progresiva y adaptada, con movimientos suaves al principio y mayor exigencia a medida que la herida lo permite. Antes de empezar revisamos tus informes y tus indicaciones. Si algo no está claro, lo consultamos con tu equipo médico en lugar de suponerlo.
En las primeras sesiones se suele trabajar:
- La movilidad del hombro y del omóplato, sin forzar los límites de la herida.
- La respiración y la postura del tórax, que se acortan por protección.
- El cuidado de la piel y de la cicatriz, cuando la cicatrización lo permite.
- Pautas sencillas de ejercicio para hacer en casa entre sesiones.
El objetivo no es llegar rápido, sino recuperar movimiento con un esfuerzo tolerable y sin riesgos innecesarios, y tu opinión sobre cómo te sientes cuenta tanto como las medidas.
¿Qué es el linfedema y cómo se detecta a tiempo?
El linfedema es la acumulación de líquido linfático en el brazo, la mano, la axila o el tórax, que puede aparecer tras extirpar o radiar ganglios. No todas las personas lo desarrollan, y puede aparecer meses o incluso años después, por lo que conviene conocer sus primeras señales:
- Sensación de pesadez o de tirantez en el brazo.
- Anillos, reloj o mangas que antes quedaban bien y ahora aprietan.
- Hinchazón que aumenta a lo largo del día o con el calor.
- Cambios en la piel de la zona.
Si las notas, consulta cuanto antes: detectarlo pronto facilita su control. Para la prevención no existe una pauta única, así que las precauciones concretas con el brazo operado se adaptan a tu caso. El drenaje linfático puede formar parte del abordaje cuando está indicado, siempre con el visto bueno de tu equipo médico.
Si el linfedema ya existe, el abordaje suele combinar varias medidas: cuidado de la piel, ejercicio, terapia manual y, según el caso, compresión. Qué medidas corresponden a cada persona lo decide el equipo que la atiende, y se revisan con el tiempo porque el brazo cambia.
Cicatriz, cordones axilares y radioterapia: qué esperar
Es frecuente notar una cicatriz tirante o poco sensible. En la zona de la axila pueden aparecer cordones, es decir, bandas tensas bajo la piel que limitan la elevación del brazo y que suelen mejorar con movilización y ejercicio guiado.
La radioterapia puede dejar la piel más rígida o sensible durante un tiempo, por lo que el trabajo de la cicatriz y de la movilidad se adapta a cada fase. Tratamos la cicatriz cuando la herida está cerrada y tu equipo lo permite. Entre sesiones se te enseñan gestos sencillos de autocuidado, como estiramientos suaves o masajes superficiales con crema, siempre con las indicaciones que te demos. Avisa si notas enrojecimiento, calor o salida de líquido en la herida.
¿Es seguro hacer ejercicio durante la quimioterapia o la radioterapia?
Hay buena evidencia de que el ejercicio adaptado suele ser beneficioso durante y después del tratamiento oncológico: ayuda a la fuerza, a la movilidad y a combatir el cansancio. Pero no debe ser igual para todos.
Se tienen en cuenta factores como:
- El tipo de tratamiento y sus efectos secundarios.
- Los días de mayor fatiga o con recuentos sanguíneos bajos.
- Las precauciones indicadas por tu oncólogo.
- Tu nivel previo de actividad.
Suele combinar ejercicio aeróbico suave, como caminar, con trabajo de fuerza ligero y movilidad, aumentando poco a poco. Señales para parar y consultar: mareo, falta de aire inusual, dolor torácico, fiebre o un cansancio que te supera. La pauta se ajusta contigo y se revisa a menudo. Hay días en los que lo mejor es descansar, y es una decisión tan válida como entrenar.
¿Qué conviene traer a la primera sesión?
Trae el informe de la cirugía y, si lo tienes, el informe oncológico, con el tipo de tratamiento que has recibido o vas a recibir (quimioterapia, radioterapia, hormonal). También las indicaciones de tu cirujano, el listado de medicación y ropa cómoda que permita ver el hombro.
Dedicamos tiempo a escucharte: cómo duermes, qué gestos te cuestan, qué has dejado de hacer. Recuperar la autonomía en lo cotidiano, como peinarte o alcanzar un estante, es un objetivo tan importante como los grados de movimiento.
En cuanto a la duración del proceso, no hay una cifra válida para todas las personas. Depende de la cirugía, de los tratamientos asociados y de cómo responda tu cuerpo. Lo habitual es hacer revisiones periódicas, más frecuentes al principio y más espaciadas cuando ganas autonomía, y volver a consultar si aparece algún cambio.
Recuerda que acudir a fisioterapia no sustituye a las revisiones oncológicas. Si en cualquier momento notas un bulto nuevo, dolor óseo persistente o cambios que te preocupan, díselo a tu equipo médico.
Un acompañamiento que no se queda en el brazo
Una enfermedad así afecta también a las emociones, la imagen corporal y las relaciones. Dentro de MD Onco-femme puedes contar con la psicooncología, con la micropigmentación oncológica, orientada a recuperar el aspecto estético tras el tratamiento, y con la atención a los síntomas de la menopausia, que algunos tratamientos adelantan o intensifican. Si además necesitas apoyo en la alimentación durante o después del tratamiento, la nutrición clínica se valora de forma individual, y la psicología de la clínica también está disponible. Cada servicio se valora de forma individual y se coordina con tu equipo.
Parte de MD Onco-femme
En Mater Dei esta fisioterapia forma parte del programa MD Onco-femme, que reúne psicooncología, ginecología regenerativa y micropigmentación oncológica. Todo se coordina con tu equipo oncológico.
Fisioterapia oncológica en Oviedo
Te atendemos en Policlínica Mater Dei, calle Víctor Chávarri 19, en el centro de Oviedo.
Fuentes y más información
Para ampliar información puedes consultar estas fuentes independientes:
- Linfedema y cáncer: Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. (NCI). Qué es el linfedema, cómo se previene y cómo se trata.
- Cáncer de mama: Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Información sobre el cáncer de mama: diagnóstico, tratamientos, efectos secundarios y seguimiento.
- Linfedema: Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. (MedlinePlus). Causas, síntomas y tratamiento de la hinchazón por acumulación de linfa.
El proceso
Cómo trabajamos: fisioterapia oncológica
- 01
Valoración
Revisamos tu cirugía, tu tratamiento y las indicaciones de tu equipo médico, y medimos movilidad y perímetros del brazo.
- 02
Plan individual
Ejercicio terapéutico, terapia manual y cuidado de la cicatriz adaptados a tu momento.
- 03
Linfedema
Pautas de prevención y, si existe, tratamiento específico.
- 04
Acompañamiento
Seguimiento de tu evolución y coordinación con otros profesionales de MD Onco-femme.
Quién te atiende
Profesional que lo realiza
Fisioterapeuta
Guillermo Menéndez Polledo
Fisioterapia ecoguiada e intervencionista, con INDIBA de alta potencia, para el tratamiento y la recuperación de lesiones musculoesqueléticas y deportivas.
Dudas habituales
Preguntas sobre fisioterapia oncológica
01¿Cuándo puedo empezar la fisioterapia después de la cirugía?
Depende del tipo de cirugía y de las indicaciones de tu cirujano. En general se recomienda empezar pronto, de forma progresiva y adaptada.
02¿Qué es el linfedema?
Es la acumulación de líquido linfático en el brazo, que puede aparecer tras extirpar o radiar ganglios. Detectarlo pronto y aprender a prevenirlo es fundamental.
03¿Puedo hacer ejercicio durante el tratamiento oncológico?
El ejercicio adaptado suele ser beneficioso, pero debe individualizarse según tu tratamiento y tu estado. Lo planificamos contigo y con tu equipo médico.
04¿Qué más ofrece MD Onco-femme?
Psicología especializada en oncología, ginecología regenerativa y micropigmentación oncológica, coordinadas en la misma clínica.
05¿Necesito una derivación o autorización de mi médico para empezar?
No es obligatoria para acudir, pero sí es importante conocer las indicaciones de tu cirujano y de tu oncólogo. Te pediremos los informes y, si hace falta, nos pondremos en contacto con tu equipo.
06¿Qué hago si noto el brazo más hinchado o enrojecido y caliente?
Si hay hinchazón nueva, enrojecimiento, calor o fiebre, consulta cuanto antes con tu médico o acude a urgencias, porque puede tratarse de una infección. No esperes a la siguiente sesión de fisioterapia.
07¿La fisioterapia oncológica es solo para mujeres operadas de mama?
Esta página se centra en la recuperación tras el cáncer de mama, que es el programa MD Onco-femme. Si estás en otra situación oncológica, cuéntanoslo y se valora en consulta qué te podemos ofrecer.